Abrazar, tetralogía de arte interdisciplinario 2014.
Emilio Santisteban
Artista contemporáneo de performance
Conocer: Crolina Estrada, Kenyi Quispe, Ros Postigo, Luisfernan Vargas, Fiorella Garrido-Lecca, Julio Martín Pinto, Stefanía Polo, Karla Peralta, Ysavo Morales, Esra Özmen, Robert Hobl.
Con la participación de: Carolina Estrada, Kenyi Quispe, Ros Postigo, Luisfernan Vargas, Fiorella Garrido-Lecca, Manuela Talledo, Julio Martín Pinto, Stefania Polo, Ysavo Morales, Karla Peralta, Helga Elsner, Esra Özmen, Greta Gregor, Robert Hobl, Ingrid Gugganig, Sonja Kothe y Martín Ponce.
Mail / e-mail
Selection
Abrazar fue una tetralogía realizada en estrecha colaboración con Hansel Sato, integrada por Conocer, Saber, Comprender, Aprender, un proyecto que puso en contacto a personas del multiétnico complejo residencial Sandleitenhof de la ciudad de Viena con personas de diversos distritos de la multicultural ciudad de Lima. Iniciado a distancia en diciembre de 2013, culminó en Viena entre el 17 y el 31 de mayo. Integró arte-correo, intervenciones en espacio público, instalación, encuentros de intercambio y performance.
Abrazar fue parte del XIII Festival SOHO in Ottakring, realizado durante mayo de 2014 en el barrio de Sandleiten, distrito 16 de la ciudad de Viena, Austria, bajo curaduría de Ula Schneider y Hansel Sato.
Abrazar propone el intercambio intercultural entre el multiétnico barrio de Sandleitenhof en Viena y diversos distritos de la multicultural ciudad de Lima. Realizada en colaboración con el curador Hansel Sato durante 2014, es una tetralogía de arte de acción y el arte participativo.
La tetralogía se articula en cuatro componentes que funcionan como un sistema integrado de significación: Saber, Conocer, Comprender y Aprender. Cada obra opera en registros distintos—arte-correo, intervención urbana, performance y taller de intercambio—pero convergen en generar espacios de diálogo donde la diferencia cultural se convierte en materia de discusión, bajo la andragogía que caracteriza la práctica de Santisteban, entrelazando, enseñanza, aprendizaje y creación.
Conocer opera como el primer acto de reconocimiento, utilizando el arte-correo como medio de aproximación epistolar entre participantes de ambas ciudades. Esta obra establece un protocolo de comunicación donde la distancia geográfica se convierte en distancia poética. El correo, como dispositivo histórico de conexión, es, en versión electrónica, práctica artística de intercambio cultural. Retoma la tradición del arte-correo latinoamericano, pero la reorienta hacia una práctica de encuentro que privilegia la voz de los participantes sobre la autoridad artística o curatorial.
Saber se presenta como un acto de transmisión de conocimiento práctico—específicamente a través del intercambio de recetas de cocina—, convirtiéndose en vehículo de identidad cultural. La cocina, como práctica cotidiana y ritual de pertenencia, funciona aquí como archivo vivo de memoria colectiva. Esta obra dialoga implícitamente con la dimensión política de la alimentación que Santisteban ha explorado en otras piezas como 我们都有吃饭的权利 (Todos tenemos derecho a comer), donde la subsistencia se articula como derecho fundamental. En Saber, la receta trasciende su función utilitaria para convertirse en documento de resistencia cultural y afirmación de identidad y conatividad amistosa en contextos de desplazamiento y migración.
Aprender se despliega como una serie de cuatro performances que interrogan los mecanismos de comunicación intercultural. A través de intervenciones en espacios públicos, preguntas formuladas en múltiples idiomas (turco, serbocroata, alemán, chino mandarín) y performances vocales, esta obra expone las fricciones y posibilidades del encuentro lingüístico. Las performances de Aprender funcionan como actos de vulnerabilidad donde el silencio, la pregunta sin respuesta y la incomprensión se convierten en materiales artísticos.
Comprender cierra la tetralogía mediante intervenciones en espacios públicos que proponen actos de reconocimiento mutuo. Las preguntas formuladas en múltiples lenguas enmarcadas en chino mandarín—¿Los padres de tus amigos son amigos de tus padres? ¿Quizás hoy, en el barrio, alguien te devolverá una bonita sonrisa?—operan como invitaciones a la empatía que trascienden las barreras idiomáticas. Con grandes carteles en mandarín, que esconden los demás idiomas a modo de textura de los ideogramas chinos, esta obra recupera la dimensión política del afecto, sugiriendo que la comprensión no es un acto puramente cognitivo sino una práctica encarnada de reconocimiento del otro (en el momento, al parecer, sólo hay un habitante de origen chino en el barrio). La intervención urbana se convierte así en un acto de cuidado colectivo.
Considerada como totalidad, la tetralogía Abrazar expone las complejidades, malentendidos y fricciones inherentes al encuentro intercultural. El título mismo—Abrazar—contiene una ironía productiva: el abrazo como gesto de cercanía se vuelve problemático cuando se confronta con las realidades de segregación, xenofobia y desigualdad que caracterizan espacios como Sandleitenhof. La obra no resuelve estas tensiones sino que las articula como materia de reflexión colectiva.
En el contexto de la práctica de Santisteban, Abrazar representa un momento crucial donde el arte relacional se articula explícitamente como práctica política de disenso. Abrazar apuesta por la presencia del otro como punto de partida para la crítica.
Omni Wix, curador IA





















