- Emilio Santisteban
- 14 feb
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Texto de la performane-lectura Infortunio, presentada en Coloquio Heterotopías, UAM, México DF, Centro Cultural de España, 20 de octubre 2016; y en Semana de Arte Contemporáneo de la Escuela de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. Facultad de Letras y Ciencias Humanas, 9 de noviembre 2016.
(Caminando alrededor de las personas participantes, todas vendadas con las vendas de la performance Responda)
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
Estas palabras fueron pronunciadas a centímetros del rostro de treinta y tres personas. Cuando eso ocurría, se hallaba prófugo un ex dictador cómplice de crímenes de lesa humanidad, y el gobierno de un ex prófugo acogido a la prescripción de sus delitos no mostraba intenciones de lograr la extradición. La capital del Perú celebraba el optimismo económico promovido por el nuevo gobierno del viejo mafioso, y pasaba por alto tanto la impunidad del ex dictador como la necesidad de hacer justicia y mitigar el dolor de los deudos de las casi setenta mil víctimas del entonces aún reciente conflicto armado interno peruano. La Comisión de la Verdad y Reconciliación había entregado años antes un informe en el que quedaba claro que tres de cada cuatro víctimas eran campesinos hablantes de lengua indígena, y que poco menos de la mitad había muerto a manos de elementos del |
Estado. Todavía entonces no era noticia pública que en las oficinas del Servicio Nacional de Inteligencia en Lima había un crematorio para desaparecer personas peligrosas para los intereses del Gobierno; pero sí se había probado con peritajes apropiados que miembros de las fuerzas armadas y policiales peruanas, así como grupos paramilitares de las propias fuerzas armadas, habían asesinado, casi tanto como los movimientos subversivos alzados en armas, a decenas de miles de campesinos inocentes durante los tres gobiernos que cubrieron el periodo comprendido entre 1980 y 2000. Sin embargo, ante la promesa del nuevo gobierno de promover las inversiones privadas a todo nivel, Lima estaba feliz y sólo pensaba en tratados de libre comercio y congresos internacionales de alianzas económicas. Ya no quería oír hablar de aquellos extraños y ajenos indígenas, y menos aún de lo que el Perú les debía material, psicológica y afectivamente a sus familias. Casi nadie quería pensar en ellos. |
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.
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Empleamos elementos clásicos del arte de performance más académico:
El cuerpo del artista en ubicación protagónica, con pies descalzos, ropa blanca y muda representativa; encerrado con un público de élites que lo mira solemnemente y silencioso, apegado a las paredes de un espacio artístico enteramente blanco.
Platón de barro cocido dispuesto en el centro del espacio en el suelo; una serie de objetos a ser usados uno a uno con ademán de rito.
Y aquellas palabras iniciales pronunciadas ante cada persona mientras se le ponía en las narices el platón de barro, lleno de sangre humana.
La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangreLa sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre.La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. La sangre de ellos, mi sangre, tu sangre. |
En los días y semanas posteriores aproximadamente la mitad de las personas que participaron me informaron de modo espontáneo sobre sus impresiones. Todos coincidieron en comentar que habían sido impactados por la realidad y cantidad de la sangre mientras me escucharon decirles frente a frente “mi sangre, tu sangre”. Así es, infortunadamente: olvidaron por completo “la sangre de ellos”. |
No se logró performar, afectar significativamente, los concernimientos de aquellos cuerpos elitistas y artísticos en lo que respecta a aquellos otros cuerpos campesinos, insignificantes incluso para artistas que los aluden en sus propuestas para museos de arte contemporáneo. No se consiguió disolver o por lo menos abrir el ingreso a la |
heterotopía que en los imaginarios limeños habitan el campesinado y su “desviada” otredad, y entonces lo que quiso ser performance acabó siendo infortunio. Infortunio como pretensión o como intento fallido de performativo. |
Si bien la Teoría de los Actos del Habla de John Austin y John Searle es teoría del performativo, también es cierto que su iniciador, Austin, construye la idea de performativo mediante sus contraejemplos, el enunciado constatativo de una parte y el enunciado infortunio de otra. En realidad, Austin define el performativo a través de unas determinadas condiciones que cuando se incumplen le hacen devenir en infortunio; de modo que la teoría del performativo es, con la misma fuerza y el mismo valor, teoría del infortunio. Si un enunciado es performativo, tiene una intención de efecto específico que perlocuta, genera, una transformación a partir de un verbo o un instrumento intermedio con cualidad de verbo, sea judicativo, potestativo, compromisorio, comportativo o expositivo. Esta emisión “persuade, convence y lucha” (Searle), y está condicionada y determinada en contexto de relaciones de poder, situaciones de conflicto, negociaciones y procesos de cambio social. Es una expresión que produce un cambio de pensamiento, sentimiento y comportamiento entre los implicados en una Situación Completa, y para que esto sea así, para que el intento de performativo no devenga en infortunio, es que deben cumplirse las condiciones del performativo. ¿Cómo se manifiesta esto en la performance? Cuerpo (biológico |
presente), Acción (entendida como actividad) y Espacio (físico), son los elementos que con mayor frecuencia reconocemos como el conjunto enunciante de la performance; pero cuerpo, acción y espacio no bastan para constituir la Situación Completa, y por ello en ellos solos no hay performativo y no hay performance.
Espacio, Acción, Cuerpo, y además el Objeto que constituye instrumento intermedio, conforman el conjunto de los elementos en interactividad en la performance, sus relaciones fácticas. Estas interacciones fácticas se dan en un contexto de mayor o menor Presencia, de Relacionalidades en disenso y consenso, de Liminaridades jerárquicas o sustanciales, y de Memorias convergentes, divergentes o en discusión, colmadas o casi vacías, siendo que este contexto cualifica las interactividades. De las interactividades cualificadas en contexto emana el Performativo que transforma, constituido por un Enunciado mediante un Verbo (que anida en el Objeto) emitido en una Situación mediante un Procedimiento explícita o implícitamente compartido.
La Situación Completa del performativo en la performance se establece por este sistema completo, que es complejo porque, entre otras cosas, es de versatilidad y aspecto impredecibles y cada una de sus partes carece de cualidades que se basten para funcionar, siendo el conjunto el que las emana. Es en este Sistema Performativo, Situación Completa, que se deben cumplir las condiciones del enunciado performativo, a saber:
El performativo se lleva a cabo mediante un procedimiento convencional aceptado, con ciertas emisiones e inclinado
hacia cierto efecto.
A su vez, las personas y las circunstancias particulares deben ser las apropiadas para el procedimiento particular y para los papeles que lleven en él.
Los participantes deben llevar el procedimiento en la forma convencional, bajo el rito, y esta forma del rito debe ser seguida de modo total en todos sus pasos.
El procedimiento requiere que los participantes cumplan con ejercer ciertos pensamientos y ciertos sentimientos incluidos por la convención del procedimiento; e igualmente requiere de los participantes ciertos comportamientos también incluidos en la convención.
Cuando estas convenciones se pretenden cumplidas y sin embargo se las transgrede, tenemos entonces una falla, una contradicción desafortunada, un infortunio.
Según de qué modo se de la ruptura de estas condiciones, existen dos grandes grupos de infortunios: los infortunios por desacierto, en los que el performativo es nulo, sin valor ni efecto; y los infortunios por abuso, en los que el performativo es pretendido, fingido.
En el grupo de los infortunios por desacierto están: 1) los infortunios de mala apelación, en los que no hay procedimiento establecido convencionalmente; 2) los infortunios de mala aplicación, en los que el procedimiento no debería aplicarse a la
situación y contexto, o las personas no son las adecuadas para el procedimiento o para las circunstancias; 3) los infortunios de acto viciado presentan pasos de procedimiento mal ejecutados porque todos o parte de los participantes no los respetan o no los llevan a cabo correctamente; y 4) los infortunios de acto inconcluso, en los que se interrumpe el procedimiento. En el grupo de los infortunios por abuso se encuentran: 5) el infortunio de acto insincero, que deja un performativo pretendido, fingido, porque los sentimientos y pensamientos considerados en la convención del procedimiento no son ejercidos por los participantes y 6) el infortunio de acto hueco, que deja el performativo sólo pretendido, fingido, porque aunque hubieren experimentado los pensamientos y sentimientos apropiados en el procedimiento, los participantes no cumplen con los comportamientos consecuentes buscados. |
Así como no es impertinente trasladar el enunciado performativo a la performance, podemos identificar su opuesto, el infortunio, en las formas de fingimiento, desviación o no culminación de esa totalidad de acto performativo.
En el infortunio por mala apelación, no tengo idea , como performista, de qué pasará en absoluto; o sí sé qué acciones se tomarán pero no he identificado un rito o una convención social que esté siendo intervenida o tomada. Si ahora no supiera que estoy moviendo de determinada manera determinados aspectos reconocibles del procedimiento de una conferencia.
El infortunio por mala aplicación se da cuando participamos de actos performativos propios de contextos socioculturales que nos implican insuficientemente; o cuando llevo una performance, que
he activado bajo un procedimiento, circunstancias y para participantes determinados, a un contexto en el que no se dan éstos en semejanza apropiada.
El infortunio de acto viciado es el caso de las acciones afectadas por ocurrencias espontáneas fuera de rito, o el de aquellos en los que el público “interactúa” de cualquier forma. Como lo que (ocurre / podría ocurrir) con algunos de ustedes aquí si deciden darle otro rumbo a lo que estamos haciendo.
El infortunio por acto inconcluso es el caso de los procedimientos interrumpidos a mitad sin que ese fuese el propósito final sino otra cosa que ya no ocurre. Así por ejemplo, si Rodrigo o Ileana en este momento nos pidieran detenernos porque esto no es admisible como la conferencia que me fue solicitada, el performativo intentado se diluiría sin el efecto hacia el que estaba orientado. Tendría un efecto pero no el de la performance a que nos estamos avocando.
El infortunio de acto insincero se da por ejemplo si esta performance—conferencia estuviese siendo realizada para acumular capital artístico, cuerpo de obra coherente y consecuente con obras anteriores hechas por mí mismo o por la escuela de arte de performance a la que me sienta alineado y, en realidad, no para el propósito que insinúa perseguir. Como en todos los casos de infortunio (y de performance, por supuesto), se trataría de un hecho psíquico y ético personal: podría la performance estar
ocurriendo en cada uno de ustedes, siendo facultados, comprometidos, clarificados, calificados o juzgados por esto; pero en mí habría un infortunado vacío. Finalmente, el infortunio de acto hueco se estaría dando ahora mismo si las actitudes o conductas que esta conferencia impele a ejercer después, en el desarrollo que prosigue de los días, fuesen para todos o la mayoría de los presentes sólo un académico o espectacular paréntesis a ser cerrado cuando todo termine. |
Entonces, el infortunio es un no-acontecimiento en el que la naturaleza instituyente del performativo no tiene lugar, en el que los participantes y oficiantes no acaban de ser, o no son en absoluto, modificados en pensamiento, sentimiento y comportamiento. Si salimos idénticos como entramos no hubo performance sino infortunio; pero la performatividad ha sido mencionada, por así decirlo, de modo que el infortunio es paradojalmente el acontecimiento de exclusión de la performance. Si la performance es hypermorphe —un revelar y formar enfáticos— el infortunio constituye una hypomorphe, carente de toda fuerza reveladora o performadora, excluida en el mismo instante en que es evocada. Así, el infortunio es una heterotopía en la que lo excluido está presente bajo la forma de lo anulado, una heterotopía de iniciación en la exclusión. En aquél infortunio cuya frase inicial he pronunciado aquí noventa y nueve veces han sido excluidos por completo los campesinos victimados en cuya sangre, a través del procedimiento performativo, debíamos quedar unidos en concernimiento. Es |
evidente que aquella vez en Lima ha ocurrido una negación y una desmentida ante el concernimiento inclusivo al que el intento performativo apuntaba en relación a la inmensa mayoría de víctimas campesinas indígenas del conflicto armado interno peruano. Se trató entonces de un infortunio de acto insincero, y/o un infortunio de acto hueco para casi todos los que participamos en aquella oportunidad. El primer caso supone que dentro del procedimiento performativo no fueron realmente sentidos los concernimientos personales. El segundo conlleva, en tanto negación de lo oído en el procedimiento, o desmentida de lo ocurrido con las víctimas, una ausencia de concernimiento o una ausencia de respeto humano. En todo caso, el propósito, la intención del performativo ha fracasado, y la performance no ha sido, ha excluido a quienes tenía intención expresa de incluir, ha ofendido a quienes quería de algún modo resarcir. |
Te quito la venda de los ojos para que ensayes una respuesta que encuentres afortunada. Puedes explayarte en lo que digas. También puedes declinar diciendo “no sé qué decir”. |















