
Emilio Santisteban. Artista contemporáneo de performance.
Performance, ciclo (Performance, Responda, Incomprensible, Héroe, Minombre, Secuestro, Infortunio, Decir) desde 2008.
Emilio Santisteban
Artista interdisciplinario de performance
Emilio Santisteban. Héroe, performance de cuerpo ausente (obra del ciclo Performance), desde 2016.
HÉROE
Performance de cuerpo ausente.
Caligrafía del héroe peruano Miguel Grau sobre notas adhesivas, interpelando: "¿Y qué lugar tomará mi cuerpo entre los desaparecidos!".
Héroe se encuentra en diversos lugares, entre las hojas de libros en bibliotecas, en puertas de refrigeradoras, sobre escritorios, en paredes, postes, etc. Cada persona que se encuentra con ella, puede guardarla y tomarse el tiempo y empeño necesarios para dar(se) su respuesta de mayor valor.
Ejecución en curso:
Espacios de la vida cotidiana desde octubre 2016 (permanente).
Otras ejecuciones:
Laboratorio—performance ¿Lo vas a decir! Coloquio Heterotopías, UAM, México DF, pasaje Maderos y Zócalo del Centro Histórico, 21 de octubre 2016.
Intersecciones, sesión performática. Rastros de intersecciones ciudadanas en Lima. 11 de octubre 2017 (y remanentes) en Alianza Francesa de la Molina, Lima, Perú.
Héroe opera como una diseminación táctica del cuestionamiento que vertebra el ciclo Performance. Si la obra fundacional del ciclo inscribe su pregunta sobre las paredes institucionales mediante vinil impreso, Héroe desactiva la monumentalidad de esa estrategia para dispersar la interpelación en los intersticios de la vida cotidiana. La caligrafía del héroe peruano Miguel Grau, reproducida sobre notas adhesivas, se convierte en un dispositivo de circulación que rechaza la fijación y la solemnidad. Cada nota es un fragmento móvil, un objeto que puede ser guardado, desplazado, olvidado o reactivado según la voluntad de quien la encuentre.
La elección de Grau no es meramente simbólica. Su figura histórica encarna la paradoja que Santisteban interroga: la construcción de la heroicidad nacional en contraste con la invisibilización sistemática de los cuerpos desaparecidos. Al poner la pregunta "¿Y qué lugar tomará mi cuerpo entre los desaparecidos!" en la caligrafía del héroe, la obra establece una fricción entre la memoria oficial y la memoria silenciada, entre el héroe canonizado y los cuerpos sin nombre que habitan las fosas comunes. Se trata de la desestabilización de las jerarquías memoriales mediante la coexistencia incómoda de dos órdenes de significación.
La materialidad de las notas adhesivas es determinante. Estos objetos de uso cotidiano, frecuentemente asociados a recordatorios banales, se transforman en soportes de una pregunta existencial. La precariedad del soporte —su carácter temporal, su vulnerabilidad a la desaparición— replica la condición de los cuerpos ausentes que la obra evoca. Cada nota es un cuerpo frágil, susceptible de ser borrado, pero también potencialmente indestructible si es guardada. Esta ambigüedad material refuerza la dimensión performativa de la obra: no reside en la acción de su distribución, sino en los actos de encuentro, apropiación y custodia que genera en quienes la hallan.
A diferencia de Responda, que interpela mediante la privación sensorial y la revelación súbita, o de Minombre, que asume la responsabilidad estatal mediante procedimientos jurídicos, Héroe opera en el registro de la infiltración silenciosa. No demanda atención ni genera confrontación directa. Su potencia radica en la capacidad de permanecer, de insistir en espacios donde la pregunta sobre los desaparecidos raramente irrumpe: entre las páginas de un libro, en la puerta de un refrigerador, en la pared de una oficina. Esta estrategia de diseminación transforma al espectador en un agente involuntario de la obra, responsable de su circulación y de la decisión sobre su permanencia o desaparición.
La obra se inscribe en una genealogía de prácticas que cuestionan la autonomía del objeto artístico. Sin embargo, Héroe no busca la desaparición del objeto, sino su proliferación descontrolada. Cada nota que circula es una réplica, una copia que no pretende autenticidad sino contagio. Esta lógica de reproducción sin original desafía las economías de la rareza que sustentan el mercado del arte, proponiendo en su lugar una estética de la abundancia y la accesibilidad.
La pregunta decHéroe demanda una respuesta que cada encuentro con la obra debe generar. Al guardar una nota, al decidir dónde colocarla, al elegir compartirla o destruirla, quien interactúa con Héroe se ve obligado a tomar posición respecto a la memoria de los desaparecidos, considerándose a sí mismo en semejanza a ellos. La obrainstala la responsabilidad de responder como una condición ineludible de la experiencia estética. En este sentido, Héroe radicaliza la dimensión ética que Ileana Diéguez identifica en el ciclo Performance: la imposibilidad de mantener la distancia contemplativa entre el arte y la vida, entre la acción especializada y el accionar ético.
Desde 2016, Héroe permanece en circulación, acumulando encuentros, desapariciones y reactivaciones. Su duración no es la de una exposición temporal, sino la de una práctica abierta cuyo final no está predeterminado. Como todas las obras del ciclo Performance, Héroe ignora la clausura modernista, proponiendo una apertura que vincula indisolublemente el acto artístico con la memoria viva de las comunidades y con la responsabilidad política de quien la experimenta.
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